dissabte, 6 de març del 2010

las cosas salieron así.

ese desgraciado intentó quitarme a mi william, quiso colármela el muy cabrón, a veces, tener la boca grande sirve de algo.
menos mal que nunca me confié del todo en él. el caso es que yo no me había delirado con el kía, una puta solo aspira a que le desnuden con la mirada, como hizo el chabón por primera vez, menos mal que a todo una se acostumbra y hasta se enorgullece con el tiempo. pero ví como guardaba unos simples garabatos, ya ves, con cuatro gallinas, que dibujé en su oficina, uno de aquellos días que traducía cartas para mi marinero, y que ya nos habíamos copado. nunca me llevó a su departamento, ni me dijo donde estaba, y nunca sabré donde guardaba las fotos que me tiraba, no creo en su casa, de fijo que ahí estaba otra mina, los hombres necesitan al menos dos. mirá que solo le pedí un favor, él que sabía que mi marucha, mi amiga, mi mamá, necesitaba el veneno, que la re-puta de la dolly la andaba cogiendo, quitándole a los ricos, y la marucha llorar y llorar...
y coge el muy mamón y por la espalda, intenta reírse de la pobre mina pampeana y de pocas, me corta el suministro de regalos del william de paso.
me cago en la concha de su madre. menos mal que mi william es más listo que el hambre. y alarife. y algo me quiere.
careteé cuando fui a su oficina a decile que la marucha no iba a cantar. adeveras, yo es que tampoco quisiera hacerle mucho bardo, lo juro, al principio sí, asustarle, con eso me conformaba.
quizá se arrugó cuando mi william le apuró, y se apeló a las de gaviota como luz. no creo que la yuta lo encerrara en la cana. la gente de guita sabe cómo sacarse las castañas del fuego. no sé porqué me acuerdo del re-creído ese. vos no existís, le diría, igual que yo no existí para vos, puto del orto.

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